Una Organización Internacional del Trabajo para el Siglo XXI​​

El actual modelo de globalización da prioridad a los beneficios antes que a las personas. Las fallidas reglas de la economía global hacen que los trabajadores y trabajadoras se lleven a casa una proporción cada vez menor de la riqueza que contribuyen a crear, mientras que las corporaciones están autorizadas a extraer, explotar y socavar. Pero se trata de reglas establecidas por el hombre, que pueden cambiarse. Hace falta un Nuevo Contrato Social entre trabajadores, gobiernos y empresas.

En junio de 2019, gobiernos, trabajadores y empleadores tomarán parte en una reunión histórica para negociar la Declaración del Centenario de la Organización Internacional del Trabajo. Esto representa una oportunidad única para que podamos reformar la economía global y conseguir que beneficie a las personas.

Lo que queremos:

- Derechos para todos los trabajadores, independientemente de su acuerdo contractual.
- Salarios más justos, incluyendo salarios mínimos con los que la gente pueda vivir dignamente.
- Más control de las personas sobre sus horas de trabajo y mayor supervisión a sus empleadores para asegurar que no discriminen ni eludan responsabilidades.
- Incorporar la justicia en la transición climática y tecnológica.

Algunos patronos preferirían que todo siga como de costumbre. Si alzamos la voz todos juntos, podremos obligarlos a ellos y a los gobiernos a escucharnos.

Digámosle a la OIT que se necesita un Nuevo Contrato Social que garantice un trato justo para todos los trabajadores y las trabajadoras.

Digámosle a la OIT que se necesita un Nuevo Contrato Social que garantice un trato justo para todos los trabajadores y las trabajadoras